Cómo saber si una planta necesita agua (o si la riegas de más)
Más plantas de interior mueren por exceso de agua que por falta. La buena noticia es que las plantas avisan: solo hay que saber leer las señales.
Tres comprobaciones rápidas
1. El dedo en la tierra
Mete el dedo 3–4 cm. Si sale seco, la mayoría de plantas de interior agradecerán un riego. Si sale húmedo o con tierra pegada, espera. Para cactus y suculentas, espera a que esté seco más abajo.
2. El peso de la maceta
Levanta la maceta justo después de regar y recuerda cuánto pesa. Una maceta seca pesa mucho menos. Con la práctica, sabrás si necesita agua solo con levantarla.
3. El aspecto de la tierra
Tierra más clara, que se separa de los bordes de la maceta, indica sequedad. Tierra oscura y compacta, humedad.
Señales de que le falta agua
- Hojas lacias o caídas que se recuperan a las pocas horas de regar.
- Bordes y puntas de las hojas secos y crujientes.
- Hojas inferiores que amarillean y se secan de golpe.
- La tierra se ha encogido y deja un hueco con la maceta.
Señales de que le sobra agua
- Hojas amarillas y blandas, empezando por las de abajo.
- La tierra sigue húmeda varios días después de regar.
- Mosquitas pequeñas alrededor de la maceta.
- Olor a humedad o a podrido, y tallos blandos u oscuros en la base.
- La planta está lacia aunque la tierra esté húmeda: las raíces dañadas ya no absorben agua.
Una planta lacia puede ser por falta o por exceso de agua. La diferencia está en la tierra: seca, falta; húmeda, exceso.
Cómo regar bien
- Riega a fondo: echa agua hasta que salga por los agujeros de abajo. Así se moja todo el cepellón, no solo la superficie.
- Vacía el plato a los 15–20 minutos. El agua estancada pudre las raíces.
- Usa agua a temperatura ambiente. Si el agua de tu zona es muy dura, déjala reposar unas horas.
- Mejor por la mañana, sobre todo en invierno.
- Riega la tierra, no las hojas, salvo en plantas a las que les guste la humedad ambiental.
Si te has pasado regando
- Vacía el plato y deja la maceta en un sitio con luz y ventilación.
- No vuelvas a regar hasta que la tierra esté seca en los primeros centímetros.
- Si huele mal o los tallos están blandos, saca la planta, corta las raíces negras y blandas y trasplántala a tierra nueva y seca.
El mejor truco: una rutina
Revisar las plantas el día que «tocan», en vez de regarlas todas a la vez cuando te acuerdas, evita tanto la sed como el exceso. Apunta la frecuencia de cada una (tienes una referencia en cada cuánto regar las plantas de interior) y deja que un recordatorio te avise.