Gastos compartidos en un piso: cómo repartirlos de forma justa

Compartir piso ahorra mucho dinero, pero las cuentas mal llevadas son la causa más habitual de mal rollo entre compañeros. Estas son las formas más justas de repartir cada tipo de gasto.

El alquiler

Dos opciones habituales:

Lo importante no es el método, sino acordarlo por escrito desde el principio. Cambiarlo a mitad de año siempre genera tensión.

Luz, agua, gas e internet

Lo más común es repartir los suministros a partes iguales. Si alguien pasa mucho más tiempo en casa (teletrabajo, por ejemplo) o tiene un aparato que gasta mucho, podéis pactar que pague un poco más.

Cuando llega una factura, quien la paga la apunta y se reparte entre todos. Si alguien se ha mudado a mitad de mes, se reparte por los días que estuvo.

La compra común

Funciona bien distinguir:

Si compartís también la comida, apuntad cada ticket y repartidlo entre quienes comen en casa.

La fianza

Normalmente la aporta cada inquilino en la misma proporción que el alquiler. Cuando alguien se va, lo justo es que quien entra le pague su parte de la fianza, en lugar de esperar a que el casero la devuelva al final del contrato.

Una rutina mensual que evita problemas

  1. Durante el mes, cada uno apunta lo que paga de lo común: concepto, importe y entre quién se reparte.
  2. A final de mes, se calcula el saldo de cada persona.
  3. Se salda con el mínimo de transferencias.
  4. Se empieza el mes siguiente de cero.

Saldar cada mes evita que se acumulen deudas pequeñas que nadie recuerda y que acaban en discusión. Una cuenta compartida en una app de gastos, con una «cuenta» por mes, hace el cálculo y deja claro quién paga a quién.

Cuando alguien se va del piso

Tener las cuentas claras desde el primer día hace que el piso sea un sitio cómodo para todos.

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