Diario de estado de ánimo: para qué sirve y cómo llevarlo
Un diario de estado de ánimo, o diario emocional, consiste en anotar cada día cómo te has sentido. Parece poca cosa, pero con unas semanas de registro empiezas a entenderte mejor.
Para qué sirve
- Poner nombre a lo que sientes: pararte un momento a pensar «¿cómo estoy hoy?» ya ayuda a ordenar el día.
- Ver patrones: quizá los domingos por la tarde te bajas, o las semanas con deporte te sientan mejor. Sin registro, esos patrones pasan desapercibidos.
- Relativizar: cuando tienes un mal día, ver que el mes ha tenido muchos buenos pone las cosas en perspectiva.
- Recordar lo bueno: los buenos momentos se olvidan antes que los malos. Tenerlos escritos los conserva.
Escribir sobre lo que vivimos y sentimos es una práctica estudiada desde hace décadas, y mucha gente la encuentra útil para desahogarse y ordenar ideas.
Cómo llevarlo en un minuto al día
- Elige tu escala: cinco caras (😞 🙁 😐 🙂 😄) o una puntuación del 1 al 5. Lo importante es usar siempre la misma.
- Añade una frase: qué ha pasado o por qué te sientes así. «Bien: comida con mis padres». «Regular: discusión en el trabajo».
- Hazlo a la misma hora: al final del día suele funcionar mejor, cuando ya tienes perspectiva.
- No lo pienses demasiado: la primera respuesta suele ser la buena.
Si te cuesta escribir, empieza solo con la cara del día. La frase puede venir después, cuando tengas el hábito.
Qué hacer con lo que descubres
Cada pocas semanas, repasa tu diario y pregúntate:
- ¿Qué tienen en común mis mejores días?
- ¿Y los peores? ¿Hay algo que se repita (dormir poco, ciertas personas, ciertas tareas)?
- ¿Qué puedo hacer un poco más a menudo?
No se trata de analizarlo todo, sino de darte cuenta de pequeñas cosas que puedes cambiar.
Privacidad
Para ser sincero contigo mismo necesitas saber que nadie más lo leerá. Si llevas el diario en el móvil, que las entradas se guarden solo en tu teléfono y que puedas protegerlo con un PIN.
Cuándo pedir ayuda
Un diario es una herramienta personal, no un tratamiento. Si al repasarlo ves que llevas semanas sintiéndote mal, que has perdido interés por lo que antes te gustaba o que te cuesta afrontar el día a día, habla con alguien de confianza y con tu médico de cabecera. Pedir ayuda a tiempo marca la diferencia.